
El navegante
de precisión
José de Bustamante y Guerra mandaba la corbeta Atrevida y era la destreza técnica hecha persona. Noche tras noche se aseguraba de que los cronómetros marinos y los cálculos astronómicos fueran perfectos, porque de ellos dependía que un mapa dijera la verdad. La Observación Estelar es para esas noches: negro de cielo abierto, escalas blancas como estrellas y un segundero rojo que late en la oscuridad







