A finales de los setenta, en muy pocos años, las prohibiciones fueron cayendo una detrás de otra, y una generación que nunca había tenido permiso para nada descubrió de golpe que podía decirlo todo. Nadie la fundó: fue un puñado de gente que se puso a hacer cosas sin saber hacerlas y sin esperar a que nadie les diera la vez
De aquellos años es muy fácil quedarse con el decorado. Marcha va al fondo: la expresión pura de una persona que por fin puede ser quien es. Por eso lleva lo esencial: un color entero, tres números cortados en el borde y un segundero siempre en marcha