
El viento
que dio nombre
al reloj
El estrecho de Gibraltar es un embudo geográfico: un corredor donde la mitología situó las Columnas de Hércules y donde la orografía acelera el viento hasta convertirlo en una masa física, dura y tangible. Tarifa nació como un enclave de pescadores batido por las tormentas, pero en los años ochenta una tribu de pioneros del windsurf descubrió que aquella anomalía climática era el lienzo definitivo. Hoy la ensenada de Valdevaqueros es la capital europea del viento, y el Hydra Serie 229 traslada esa resistencia extrema a la relojería mecánica: acero, 200 metros y una legibilidad pensada para leer la hora entre la espuma












