
El barrio
antes de la leyenda
Antes de que medio mundo lo conociera como Malasaña, el barrio se llamaba Maravillas. A finales de los setenta, entre la plaza del Dos de Mayo y la calle de la Palma, sus bares empezaron a llenarse de gente que todavía no sabía lo que estaba a punto de fundar. El Maravillas lleva el gris de las fachadas a las siete de la tarde y, dentro del segundero, el celeste de un cielo que ya anuncia la noche











