
La mañana
del domingo
Los domingos por la mañana, la noche terminaba en el Rastro. Entre los puestos de Ribera de Curtidores y la plaza de Cascorro se vendían discos de segunda mano, ropa usada y fanzines grapados a mano, y en un bar de la calle San Millán se juntaba media ciudad antes de comer. Allí se enseñaba y se compartía lo que se había hecho durante la semana. El Rastro lleva el topo del polvo y del vinilo y, en el segundero, el salvia de las mañanas de domingo











