
Una noche
sobre el mar
El 10 de junio de 1933, a las cuatro y cuarenta de la madrugada, un Breguet XIX despegó de Tablada, en Sevilla, con cinco mil litros de gasolina y sin radio. Lo pilotaba Joaquín Collar; detrás, Mariano Barberán iba haciendo cuentas sobre la carta, hora tras hora, y las comprobaba con el sol y las estrellas. Casi cuarenta horas después aterrizaron en Camagüey, en Cuba. El avión llevaba el nombre del campo de Madrid donde había empezado todo: Cuatro Vientos











