
Navegar
a la estima
Con la velocidad, el rumbo, el viento y el tiempo, un piloto calculaba su posición sobre el mapa. Se llama navegar a la estima, y durante décadas fue la manera de cruzar de noche un mar o una sierra cubierta de nubes. Por eso los relojes de piloto tienen números grandes, que se leen de un vistazo, y una corona que se gira con los guantes puestos. El Estima lleva el verde de los campos que pasan bajo el ala mientras se cuentan los minutos











