
La vuelta
a casa
En los años ochenta, Lavapiés, un barrio viejo de corralas y calles en cuesta, se llenó de gente joven que llegaba con poco dinero y muchas ganas: músicos, pintores, punks. Bajar hacia el barrio con la primera luz era la última escena de la noche y la primera del día. El Lavapiés lleva el pervinca de la hora azul y, en el segundero, el gris cálido de la tarde en que empezó todo











